Whiskas


Hey, hey, yo te conozco, claro que sí. Ven acércate, ¡vamos chico! ; así… muy bien, siéntate a mi lado; tú eres del pueblo vecino pero seguro que tu familia se ha trasladado aquí, sí, seguro, nada se le escapa al viejo Nicolás. Ni siquiera aquella aventura que tuvo Pedro, aquel que está en la hamburguesería con ese gorro tan hortera; no te conviene acercarte a él porque tiene unas preferencias sexuales muy raras… tú ya me entiendes. Bien, bien, se nota que tú y yo somos parecidos. A decir verdad no fue realmente una aventura, tan solo un apretujón en el culo a un joven que también tenía las hormonas en huelga. ¿Cómo?, así es, he dicho tenía porque el pobre chaval apareció tres días más tarde ahogado en la depuradora que hay junto a la vieja ermita, pero bueno, cosas más raras han pasado en este pueblo. ¡Oh!, sí, eso fue justo en este parque… pero no, no fueron tres los chicos que desaparecieron sino tan solo dos y eso te lo puedo asegurar; yo los conocía, además muchas veces paraban para charlar conmigo como tú haces ahora, a ver que me recuerde, eran… el hijo de Ernesto el de quiosco que hay al final de aquel paseo, y el hijo de Ana, que tiene aquella joyería pequeña. Yo tengo un amigo en la policía, y creo que es uno de esos que va de paisano; pues bien, una vez me dijo que encontraron a los pobres chicos por la noche en la puerta del cementerio, y cuando te digo en la puerta quiero decir colgados en ella como si fueran parte de un adorno y con el cuerpo lleno de arañazos… horrible; ni siquiera mis pequeños gatitos con sus inocentes uñas podrían haber dejado un cuerpo en aquel estado. Pero desde aquel día muchos vecinos comenzaron a mirarme con mala cara, como diciéndome tú, has sido tú y tus jodidos gatos, viejo loco. Yo notaba el odio que tenían a mis gatos hasta que un día, y gracias a una denuncia, mi amigo el policía descubrió que el maldito carnicero no vendía precisamente carne de ternera, ojalá se pudriese en el infierno ese asesino de gatos. Ja, pero seguro que está allí, enganchado de uno de sus garfios de carne, tal como lo encontraron una mañana en el congelador de su tienda, y buscando sus manos que al parecer le cortaron con su propia hacha, tal vez algún día rece por su miserable alma… Pero no te asustes, cuando lleves algún tiempo te acostumbraras a este pueblo tan extraño; aunque ha habido gente nueva que no ha podido acostumbrarse, como aquel que intentó abrir una tienda de animales especializada en perros y que incluso tenía peluquería canina. Al respecto de esa peluquería una vez mi vecina del tercero me comentó: una peluquería para perros es como un balneario para focas, una jilipollez. A decir verdad nunca he terminado de comprender la frase pero la conclusión siempre me ha gustado. Bueno, pues el día de la inauguración de la tienda el dueño desapareció y nunca ha vuelto al pueblo. Mucha gente dice que le han visto en Murcia pero también hay gente que jura haber visto vivo a Elvis: yo creo más a los segundos. ¿Gatos?, sí, en la tienda llegué a ver uno abisinio precioso pero no pude comprarlo. Pero si quieres te puedo presentar a mis gatitos, yo vivo aquí, en este edificio, ¿subes?, estupendo, te voy a enseñar uno cartujano que te va a encantar…

            Hey, hey, yo te conozco, claro que sí. Ven acércate, ¡vamos chico! ; así… muy bien, siéntate a mi lado; tú eres del pueblo vecino pero seguro que tu familia se ha trasladado aquí, sí, seguro, nada se le escapa al viejo Nicolás. Ni siquiera aquella aventura que tuvo Pedro, aquel que está en la hamburguesería con ese gorro tan hortera; no te conviene acercarte a él porque tiene unas preferencias sexuales muy raras… tú ya me entiendes. Bien, bien, se nota que tú y yo somos parecidos. A decir verdad no fue realmente una aventura, tan solo un apretujón en el culo a un joven que también tenía las hormonas en huelga. ¿Cómo?, así es, he dicho tenía porque el pobre chaval apareció tres días más tarde ahogado en la depuradora que hay junto a la vieja ermita, pero bueno, cosas más raras han pasado en este pueblo. Por ejemplo, te has enterado  de lo que pasó la semana pasada, ¿no?, pues deberías andar con cuidado por estas calles porque desapareció un chico de tu edad, ¿es que no has visto todos los carteles que hay en las paredes?. Pero bueno este es un pueblo la mar de extraño por lo que me parece que al final no encontrarán al pobre chaval. Aunque como siempre habrá gente que llamará a la policía para decir que lo han visto andando por Murcia, pero también hay gente que jura haber visto vivo a Elvis…

Ewal Carrión Díaz

01 de febrero 2003.

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