Tu perspectiva


Aún me gobierna la mirada desteñida, de nada sirven estos cortinajes que me construyo para engañarme una y otra vez, y otra. Para qué buscar en otras miradas el brillo que huyó con la entrada del otoño, oculto entre las hojas muertas como diamante en una mina. Es tu brillo el que encuentro, pero no lo quiero; fueron tus palabras las que lo resucitaron, pero ya no las oigo; es tu pecho el que me respira, pero me sigo asfixiando. Y ahora contemplo esta insulsa primavera que te envidia, pero para mí es una estación de líquenes y musgos, de estanques de agua verde, de vida verde, de querencias verdes. Ha comenzado una estación triste, pero sabes que me queda la esperanza de verla con la zarca perspectiva de tu mirada.

 

Anuncios