Mi cama


Esta noche permanece triste mi dormitorio: sufre mi almohada la melancolía al evocar tu respiración, soportan estas sábanas el leve peso de la carencia de tu cuerpo, añoran mis labios cada poro saboreado hasta llegar a tu cadera, nunca olvidan mis manos los intervalos de tu pecho y mis dedos se estremecen esta noche sobre pasiones ausentes. Por eso, mientras duermo junto a este hueco, curvo todo mi cuerpo en una gran interrogación para saber cuándo volverás, saber cuándo podré recobrarte.

 

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