Odio (I)


Sí, odio algunas cosas, odio tus puertas, esas achacosas que con portazos cierras a mis obstinaciones. Esas con cerraduras de doble giro, y para cada giro vas apretando más el nudo de tu soledad. Yo solo vengo a abrir tus ventanas para oxigenar tu corazón y que vuelva a henchirse de escarlata, para ser de nuevo la única flor delicada que me fascinó en este campo. Así que levanta, abre tus postigos y asómate, ¿no la ves?,¡es tu vida!

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