Cobre


Ya he vuelto amor, atraído por tu halito celeste; pero no vengo para acariciar el impávido oro, ni vengo a hechizarme con su deslumbre frígido. Estoy aquí, al vaivén de tu roce, para moldear tu cobre y para sentir el calor en cada curvatura, para darte forma cada noche y admirar este cálido reflejo. Venga, aquí estoy, envuélveme con tu abrazo mineral centinela de esta codicia que te tengo. Moldeemos útiles para poder comernos, formemos vasos para saciarnos de todo, de tu cobre, de mi fragua… de nosotros.

Anuncios