Odio (III)


Sí, odio algunas cosas, odio tu cuerpo hecho de papel y noche, con tu piel de pergamino y cloro que parece burlarse de mi amada luna. Déjame abrigarte de palabras, permíteme contemplar tus admiraciones, detenerme en los acentos con los que consigues tu armonía y en las tildes que son falda de tus párpados. Quiero garabatear con esta tinta surgida de mis venas, subrayar con cada uno de tus cabellos todos los versos que corriges con la mirada. Hace muchas noches que necesito escribir en tu cuerpo.

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