Acero


Ahora te siento lejos pero llámame y hablemos de tu aflicción, porque con solo una gota… si tan solo una gota de tu llanto cayera sobre mi corazón, si atravesara el cristal infinito que separa tu rostro de mi pecho y atravesando mi carne mineral golpeara esta entraña, entonces sonaría como una gigantesca campana triste al son de tu lágrima. Y así tú también oirías el lamento que me tañe con palabras para golpear este acero de melancolía que me aplasta en tu ausencia.

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