Boca arriba


Espalda y suelo, boca y nube. Te contemplo, y muestras una radiografía de mis manos cuando tu rostro, sol de mi firmamento y espejo de mis pasiones, amanece entre mis dedos. Tus alargadas nubes arrullan este barro que me envuelve, el que me sirve de morada y del que te abro sus resquicios para dejar paso a la brisa de tus párpados. Desde tu altura me rocías de miradas, y me refrescas de caricias y ternuras. Mi voz de raíz y tierra dice te quiero. Y es entonces cuando llueves, es entonces cuando yo te cobijo con mi abrazo inmenso, es entonces cuando tú y yo componemos el horizonte.

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