Sueño (II)


Hacia tiempo que le habían prohibido todo contacto con otra persona, por ello no se pudo resistir al verla de nuevo junto al lavabo. Se acercó aún más hacia aquel rostro para admirar la belleza que irradiaba su cuerpo desnudo, contempló el brillo húmedo de sus labios entreabiertos, atisbó un pequeño movimiento de la nariz mientras sus ojos se dilataban ante el regreso de aquella fiebre llamada deseo. De repente alzó el gran espejo entre sus manos y se besó en la boca con fuerza hasta que el reflejo se quebró en miles de rostros. El eco de una risa sangrante, proveniente del aseo de internados, se escuchó en todo el psiquiátrico.

Anuncios