Odio (IV)


Sí, odio algunas cosas, odio ese amor tuyo como de cebolla, esa pasión verde que cercenaste provocando el llanto que repites hasta cuando sonríes. Y así, capa tras capa, beso tras beso, vas desprendiéndote de los sentimientos que te protegen de la escarcha del olvido. Ven aquí, acércate a mi abrigo, juntos escribiremos una nueva ensalada elaborada con palabras y un pellizco de sal.

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