Palabra escrita (IV)


La vida es una suerte y la mía es muy mala, y hay algo que me lo recuerda cada noche mientras me tiene en vela hasta la mañana. Una de esas noches bajé a dar un paseo para buscar tu estela, tu recuerdo, tu nombre o tus ojos. Cuarto creciente entre verdes y grises, parejas sentadas entregándose la vida mientras me dirijo a la zona oscura, la que aún no tiene cuerpo, donde me espera una pareja murmurando secretos y planes; donde hay mujeres que se pasean lentamente con un suave balanceo de caderas: algo muy ensayado, frente al mismo espejo de Narciso donde se enmascaran de niña.

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