Odio (V)


Sí, odio algunas cosas, odio tu mirada de tabaco, porque es mi vicio oculto, porque la inspiro en lentas evocaciones para intoxicarme de ti. En sus rescoldos arde mi sentimiento dejando humosas volutas que son los dolores y afectos que te tengo. Pero entre las cenizas de este odio me queda la querencia de fumarte y de este modo ya sólo me resta morirme de ti, morirme tan solo.

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