Romance lunático (III)


Tú como mirada fija, como cielo de estrellas,

como sólo tú sabes ser, te pareces al amanecer,

al rocío fresco, húmedo, transparente, rocío.

Tú como sueño vivido, dame el puñal

y veré como se acerca el amanecer

tiñendo con su sangre todo el cielo.

Tú como cielo, este no llegó

silencioso para abrigar tantos celos

y aún así enrojece al nacer la Luna

y cuando, indulgente, brota el sol.

Tú como planeta, me gusta tu noche

para convertirme en el ladrón que

se desliza en tus misterios y secretos.

 

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