Bloguesía (VI)


De mi mano.

 

Tú, hermosa, estás amaneciendo,

mis ojos reflejan tu nuevo día,

y poco a poco vas barriéndome

de sombras,

humedeciéndome con tu rocío.

Por eso necesito que salgamos

de aquí, coge mi mano y demos

un merecido paseo,

no contemplemos más los dolores

que nos rodean como bosque

de niebla, con sufrirlos una vez

ya aprendimos,

con morirnos una vez

nos bastó.

Es cierto, no quiero más eclipses,

ya dejaron mi corazón miope

y no te vi llegar en mi lejanía,

pero ahora, aquí, tan cerca,

ya te disfruto y contemplo tu cuerpo

para concluir que eres,

ya sabes, mi preciosa.

Atardecer bosque

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