Una pequeña conquista.


      Fueron lo últimos días en ese planeta; los seres más inteligentes que lo habitaban se creían fuertes, avanzados, invencibles. Pero en realidad esas sensaciones fueron puro anhelo, mera ilusión. El mensaje lo enviamos gracias a nuestra tecnología de luz amplificada y se trataba de un comunicado corto, nítido y sin margen a discrepancias: Vais a ser invadidos, si presentáis cualquier tipo de oposición seréis aniquilados. Disponéis de veinte de vuestros años para destruir todas vuestras armas y defensas. Sólo queremos vivir dentro de ese planeta en paz, ninguna muerte es necesaria.

       Con los telescopios más avanzados, conectados a los sistemas de localización más efectivos, buscaron la procedencia de aquella señal. Nos localizaron pronto, pero no comprendieron que todo era inevitable. Realizaron miles de reuniones, sus más prestigiosos científicos idearon planes para proteger a sus congéneres. Fue malgastar tiempo y recursos, su ego no les permitía entender la verdad. Fabricaron millones de armas distribuidas por todo el planeta, realizaron avances tecnológicos increíbles en muy poco tiempo. Crearon una red de satélites artificiales que les escudaría ante cualquier ataque proveniente del exterior. Derrocharon todo su potencial en una defensa planetaria y  en cambio dejaron a millones de individuos muriendo de hambre. El resto se enzarzaron en una especie de guerra espiritual o religiosa por saber cuál de sus míticos dioses los salvaría. Merecían el futuro que les esperaba, merecían que nosotros llegáramos.

       Y así fue. Llegamos, en silencio, invisibles, minúsculos, llegamos. Apenas quedaban unos cientos de millones de individuos y la mayoría aún luchaban entre ellos. Fue sencillo entrar en aquella atmósfera sin ser descubiertos por sus satélites, aún más fácil fue instalarse en sus desamparados cuerpos. Esto último resultó nefasto para sus organismos y así mientras se disparaban con sus armas, asustados porque ahora vislumbraban su futuro, miraban a la muerte a la cara y, despacio  pero tarde, comprendieron que sus proyectiles sólo eran hierros que acabarían oxidados. La oposición fue inútil, murieron en cuestión de horas, no nos soportaban en su interior, algunos se abrían en canal, otros se arrancaban extremidades, todo inútil. Ahora podíamos colonizar los grandes vegetales del planeta que se convirtieron en nuestros hogares, entrar en esos organismos y vivir en perfecta simbiosis con unos seres que no nos planteaban inconvenientes. Ay, pero otra vez somos demasiados y necesitamos otra migración masiva, necesitamos encontrar otro planeta para vivir. Y hemos elegido el vuestro. Por eso os enviamos este comunicado, por eso os explicamos todo esto, no queremos que suceda lo mismo: Vais a ser invadidos, si presentáis cualquier tipo de oposición seréis aniquilados. Disponéis de cincuenta de vuestros años para destruir todas vuestras armas y defensas. Sólo queremos vivir dentro de ese planeta en paz, ninguna muerte es necesaria.

Virus_Invasion_by_keppu

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