Romance lunático (VII)


Oasis.

Sabrás que te imaginé desértica,

sencilla como una estepa,

con la clara división

de tus ojos sobre la piel de arena.

Sabrás que busqué, quizás

un pozo de sonidos verdes,

tal vez una palmera de agua

o sólo el oasis de tu palabra.

Ahora cuando no eres espejismo,

vengo a tocar tu piel quemante,

para abrazar tu mirada inquieta

mientras guardo

el aroma de tu camaleónico pelo.

silencio

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