Romance lunático (VIII)


Esta noche que me ocupa
sólo tiene el fin de disfrazarnos,
de ocultar nuestros cuerpos:
no quiero que nadie perciba nuestras miradas,
nuestros roces, ni el calor avivado.

Suerte tiene este hatajo
de percibir la luz que dimanas
tan arrebatada desde tu altura.

Mintamos
millones de veces:
es la luna que os empaña,
la que estropea lo vivido.
Mientras, nosotros, solos, disfrutemos
de la noche, seamos egoístas durante años,
amémonos hasta huir de la órbita mundana.

Subo-a-la-Luna

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