Romance lunático (X)


Contigo siempre es temprano.

La luz que nos platea es la necesaria,
aquella que no molesta, la que me permite mirarte.
Y el tiempo no pasa,
nos bebemos el tiempo como el vino,
ya sabes, el fuerte vino
pariente de la parra.
Crecen en mí las ramas del tiempo,
se esparcen por mis venas
anegándome de meses y horas,
y al llegar
agotadamente la noche
detienen los minutos
tus labios podadores.
No hagamos publicidad al tiempo,
no hablemos de nuestros días,
no descansemos nuestro amor
en el embudo de los años.
El tiempo no pasa,
nos comemos los años como uvas,
ya sabes, las dulces uvas
lloradas por la parra.

Uvas2

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