Bloguesía (XXII)


CUERPO Y LUNA.

Hay una región sola, inhabitada, no existe nada sino mar, nadie salvo el costado de tu cuerpo, donde palpitan tus nervios tirantes bajo mi oleaje; tu piel, envuelta en mi reflejo, se torna efervescente bajo mi huella espumosa. Tu agua, repleta de tacto, de caricia tan sólo, hierve de mí; aún candente indago bajo tu piel, como quien se sumerge esperando descubrir raíces esmeralda y, con la brújula oculta entre mis labios, calculo y saboreo cada latitud de tu piel, para verterme en cada unos de tus poros sintiendo cómo el satélite nos empapa de sal y gravedad. Mi sombra recorre el perfil de tu rostro; en la inmensidad de tu tacto, el color del mundo desaparece para estallar en mis labios tu nombre. Y de este modo nos estremecemos íntimos, en el pálpito intenso, es el estrujar recóndito de mi alma para derramarse en una gota, sólo una gota, sobre la tuya ávida.

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