Bloguesía (XXVI)


Tras el cristal.

Estuve esperando que la tarde diera su paseo por el otro lado de la ventana, contemplar lo cotidiano mientras el cielo se abismaba en la tierra, pero ayer no hubo atardecer, el sol se fue a pique convertido en una Atlántida burbujeante de luz, y se hundieron otras cosas inciertas también; entonces emergió la noche como única superviviente del naufragio, trayendo el efecto secundario de permitirme ver el reflejo de una mirada tan sólo, mi pájaro de pardo plumaje que, buscando cómplice, abofeteaba terco el cristal con el vigor malparido del miedo que embarga sin pedir nada a cambio. Y cuando la noche se vistió con más noche, y el cristal maduró en espejo, comprobé que nada consistente me acompañaba. Le dí la espalda y quise dormir tras un edredón de párpados cuando me asaltó el vértigo, el impetuoso aleteo, la angustia emplumada atizando desde dentro hasta obligarme a estrujar los ojos: era una bandada de miradas que sólo ansiaban emigrar hacia la jaula construida de músculos, latidos y huesos; esa edificada que sitúo en tu pecho, el nido que estas aves pretendían tras el cristal para viajarte y cantarte una lumbre con la que quedarías cálida, amada.

Foto sin retocar (Ewal carrión) 13-01-14 Molina de Segura

Foto sin retocar (Ewal carrión) 13-01-14
Molina de Segura

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